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sábado, 30 de octubre de 2021

Esclarecedor


La niebla oculta la fachada de la casa familiar. Mis manos tiemblan de frío y apenas pueden acertar con la cerradura de la puerta. En el interior, el silencio retumba por las paredes.  No hay nadie en el salón, ni en la cocina. Al llegar a las escaleras que conducen a la planta superior escucho un murmullo que se intensifica con el avance de cada peldaño. Allí un remolino de viento golpea la ventana abierta de mi habitación de la que sale un rastro de sangre que desemboca en el dormitorio de mis padres y también comunica con el de mi hermana. 

- "¿Dónde estáis? Quiero jugar"

De repente mi cuerpo se ve invadido por escalofríos incontrolables. 

En el espejo del pasillo veo mi cara pálida, deformada, de otro mundo, con las cuencas de mis ojos vacías.  Y grito. Y corro. Salgo despavorido. Deshago el camino inconscientemente hasta que llego al cementerio del pueblo donde, exhausto, paro junto a unos ataúdes. El nombre de mis padres y el de mi hermana están ahí grabados. Y el mío, también, con fecha de cuatro días más tarde.

lunes, 27 de septiembre de 2021

De mis lecturas: de 4 en 4

 



- Notas al pie de Gaza, JOE SACCO

- Solanar y lucernario aragonés, RAMÓN J. SENDER

- El pintor de batallas, ARTURO PÉREZ REVERTE

- Ordesa, MANUEL VILAS

lunes, 12 de abril de 2021

Todo un profesional

Quizá sea debido a los avances en biomedicina o quizá porque en el más allá no se admite ningún ingreso más, pero el caso es que ya no se muere nadie. Desde hace mucho. Y esta vida sin muertes nos tiene desorientados.

Los comerciales de las funerarias no tienen demanda alguna y se han visto obligados a reinventarse y buscar otros negocios. Las plañideras, sin nadie a quien llorar, deambulan por las plazas de los pueblos y ciudades, ahora intentando hacer reír, sin mucho éxito. Los suicidas han desaparecido y solo de vez en cuando se ve algún nostálgico subido a un puente, con la soga al cuello o con las cuchillas afiladas acariciándose las venas del brazo.

Hace tanto del último fallecimiento que la gente se ha olvidado de cómo celebrar un funeral como dios manda.

Por eso he empezado a ofrecerme para figurar de cadáver. En la ficha que hago rellenar previamente, permito escoger incluso la forma de mi muerte: accidente de tráfico, enfermedad terminal, ahogamiento en el mar. He de decir que cada vez consigo quedarme más quieto y más rato. Aunque lo que más me está costando es no estornudar en medio del sepelio cuando me colocan las flores cerca. Soy alérgico.



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Microrrelato que participa en la convocatoria de ENTC, clic aquí, la confusión...





Un saludo indio

Mitakuye oyasin


sábado, 20 de marzo de 2021

De mis lecturas: de 4 en 4

 -Primavera extremeña (Julio Llamazares)

-El Bandido Cucaracha y Puchaman de Lobarre (Rafael Andolz)

-El fugitivo (Ramón J. Sender)

-De dolor carmesí (Miguelángel Flores)




lunes, 1 de marzo de 2021

Pánico en REC




Habría sido insufrible ver a ese pedazo de cachas haciéndole el boca a boca. Fueron segundos interminables. Recostado en la orilla, con las olas rompiendo sobre su cuerpecito, permanecía inmóvil. Y yo, corriendo sobre la arena, sorteando sombrillas y curiosos, trataba de llegar junto a él. Justo cuando parecía no haber vuelta atrás y ya me ponía en lo peor, sobre el pecho del socorrista, lanzó una bocanada de agua salada. Y comenzó a ladrar. Habría sido imperdonable semejante distracción.

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microSeñales de Humo por David Moreno se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.