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viernes, 3 de abril de 2020

¡Corten! ¡Corten!






Según el guión ahora me toca encender la televisión y sentarme en el sofá, donde el último rayo de luz de la tarde desaparece un día más.
Con seriedad debo escuchar los datos, los porcentajes, la curva que sí pero que no, los proyectos de vacuna…
El director dudó si colocarme con una mujer y un hijo, todavía sin independizar, pero decidió finalmente que para darle mayor fuerza a la sensación de soledad por el confinamiento, viviera solo.
Mientras doy un par de suspiros me toca levantarme y asomarme a la ventana. Me sorprende que la avenida esté tan vacía, ni peatones ni tráfico alguno, cómo lo habrán conseguido los del equipo de producción, me pregunto, pero sigo con lo establecido.
La siguiente escena, es cuando recibo una llamada, contesto como si nada, pero…
-          - ¿Hijo? ¿Eres tú?
-        -   ¡Claro! ¿No me reconoces ya? Papá, espero que no hayas salido de casa…
No entiendo nada, me entra una angustia tremenda y llamo al director. ¡Corten! ¡Corten! Solicito. Insisto. Nadie me escucha.


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#Yomequedoencasa #Coronavirus #Undíamenos

martes, 17 de marzo de 2020

microSeñales de Humo, gratis en pdf.


Siguiendo las múltiples iniciativas surgidas para intentar paliar el confinamiento ante el #Coronavirus, he decidido también por si a alguien le interesara, por cualquier extraña razón, poner un enlace a mi libro de microSeñales autopublicado en Bubok hace ya unos cuantos añitos. Imagino que ya todos lo tendréis pero siempre puede quedar algún rezagado... jeje

Para descargarlo clic aquí 





Un saludo indio
Mitakuye oyasin
(1 día menos para la victoria)

lunes, 13 de enero de 2020

RECaída



Desaparecido
Le obligaron a sentarse en el sofá, junto a sus zapatos, no es normal que vaya descalzo por cada habitación de la casa. Ni que lo primero que haga sea abrir el frigorífico y servirse una cerveza con unas rodajas de chorizo. Tampoco parece sensato aprovecharse de su debilidad y exigirles que le presten las llaves de la moto. No todo vale. Aunque se parece tanto, el mismo color dorado de pelo, la misma peca en la cara, su tono de voz. Seguirán pegando carteles, en cada muro de la ciudad, con la foto más reciente que tienen de su hijo. Van dos meses, trece días y siete horas.

jueves, 2 de enero de 2020

Cuento de Navidad para Zendalibros


Cuento de Navidad



En un pueblo no muy lejano, que no puedo ni escribir ni pronunciar, ya que rompería el hechizo, viven en una Navidad prácticamente perpetua. Al acabar una de ellas, las saetas del reloj de la plaza comienzan a girar más y más rápido, de manera que las horas se convierten en minutos y los minutos en segundos. Todavía están los niños concentrados en sus recién estrenados juguetes de reyes, cuando éstos, que iniciaron el viaje de regreso a Oriente, dan media vuelta para recoger las nuevas cartas con los nuevos pedidos.
El período entre distintas navidades es tan pasajero, tan fugaz, imperceptible casi, que los vecinos de este pueblo, no recuerdan en qué lo emplean. Nada malo sucede en el transcurso.
En las tiendas, para deleite de los más golosos, siempre hay turrones. Y los balcones permanecen engalanados con sus bombillas de colores, dando forma a estrellitas y árboles de navidad de mil tamaños.
Lo mejor de todo es que los buenos deseos priman sobre las discusiones. Los conflictos han desaparecido y la ilusión rellena cada esquina y cada recoveco de este lugar.
Los recuerdos de las personas que faltan, por alguna mágica razón, se convierten en recuerdos positivos, tan intensos que parece que estos seres queridos nunca se han marchado.
Nadie es consciente de este fenómeno, viven felices todo el año.
Sólo un hombre mira caer copos de nieve a través de la ventana y recuerda, mientras de fondo escucha el ligero crepitar de los leños en la chimenea, el deseo que pidió cuando era niño. Todavía puede sentir a su abuelo jugar con él. Un abuelo al que por circunstancias de la vida, que no lograba entender, apenas sí veía unos días al año, en Navidad. Por eso, este niño hombre recuerda cómo cerró los ojos y deseó con todas, todas sus fuerzas, que siempre, siempre fuera Navidad.
Y así fue y es, al menos en este pueblo no muy lejano, que no puedo ni escribir ni pronunciar…


#cuentosdeNavidad

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Este cuento participa en el IV Certamen organizado por Zendalibros (clic aquí)



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microSeñales de Humo por David Moreno se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.