Rodeados de arena y sal, una mujer extiende bronceador a lo largo de sus brazos esponjosos mientras observa a un señor colocar una tumbona al resguardo de una sombrilla. Junto a él, un chico queda hipnotizado ante la serpenteante melena de una joven que a su vez mantiene sus ojos dirigidos hacia un niño en la orilla que sostiene en sus manos quizá algo más que un cubo lleno de agua, porque esta cadena, niño de la orilla, joven de serperteante melena, chico hipnotizado, señor de la tumbona y mujer de brazos esponjosos constituyen un estado de frágil equilibrio, desestabilizado tan sólo con que a este niño de la orilla le dé por llorar cuando las olas tiren y arrastren su cubo mar adentro. Ya la cadena se romperá y la imagen de nuestra fotografía saldrá borrosa.
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Recuerdo a todos que mañana se cumple la primera semana del Concurso microSeñales de Humo. Os animo a participar. De momento tan sólo Raúl y Esperanza se han atrevido, quiero pensar que es porque los demás estáis en los campamentos de verano todavía afilando vuestras flechas y aguardando el momento propicio para la emboscada.
En cualquier caso
Un saludo indio
Mitakuye oyasin
Recuerdo a todos que mañana se cumple la primera semana del Concurso microSeñales de Humo. Os animo a participar. De momento tan sólo Raúl y Esperanza se han atrevido, quiero pensar que es porque los demás estáis en los campamentos de verano todavía afilando vuestras flechas y aguardando el momento propicio para la emboscada.
En cualquier caso
Un saludo indio
Mitakuye oyasin







