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martes, 8 de enero de 2013

Efectos devastadores





Dos excursionistas buscan el sendero que han perdido hace un par de horas. Dan vueltas sin descanso. Por alguna extraña razón las anotaciones de sus mapas no coinciden con la realidad. Donde esperan una cascada encuentran una cueva; si esperan un lago lo hace un precipicio y si cuentan con un valle éste se ha convertido en un pico. Un fuerte viento complica la situación.
En la morada de los dioses mientras los padres descansan, el pequeño Zeus juega, balancea entre las manos un planeta, azul. Sin contener la sonrisa en los labios sopla más y más fuerte cada vez.

7 comentarios:

Sandro Centurion dijo...

Es un jodido este Zeuz, siempre igual, no cambia mas. Buen giro. Buena historia. Saludos

Lola Sanabria dijo...

El juego de los dioses complica la vida a los humanos. Los humanos le complican la vida al planeta.

Me gustó mucho.

Triple de besos.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Estoy con Lola, David. De hecho, creo que es función de los dioses complicar la vida a los humanos, por eso no creo en ellos.

Destaco el cambio acertado, ante el sentido previsible del relato. Es el punto dónde el texto recoge su brillo.

Un abrazo,

CDG dijo...

Cuando Zeus se pone...
Un saludo.

Juan dijo...

Lo que es un juego para algunos supone una catástrofe para otros. ¡Malditos dioses! Saludos

Cybrghost dijo...

Los niños son peligrosos hasta de dioses, ¿o al revés?.

Miguelángel Flores dijo...

Puñetero Zeus! Pobres excursionistas, es para que te aten.
Un abrazo.

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