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viernes, 19 de julio de 2013

Sin ellos, mejor



Contradiciendo la afirmación de que el exceso de alcohol es el culpable de los males del hígado, creo que es el hígado el culpable de los males del bebedor. Si no tuviéramos dicho órgano, no sufriríamos nunca hepatitis ni cirrosis. Análogamente, podríamos aplicar lo anterior al pulmón con los fumadores y sus dolencias. Y al corazón con los que sufren de amor.
Tan convencido estoy que el otro día me extirpé de una tacada el hígado, los pulmones y el corazón. Un poco sangriento, sí, pero confirmé que estaba en lo cierto. Ahora puedo beber y fumar todo lo que quiera sin límite alguno. Más aún cuando pienso en Natalia no siento ansiedad ante sus continuados desplantes. Tan sólo una sensación que no contaba: la extrema ligereza de mi cuerpo, hasta floto, desde que me cegó un intenso fogonazo.

3 comentarios:

Carlos Díaz González dijo...

Flotar más allá de la vida.
Nos sobran órganos, sin duda.
Saludos

Juan dijo...

Todo tiene su efecto colateral, prescindir de tanto órgano vital... Saludos

Kyra dijo...

Me ha encantado, es gracioso, con sentimiento, bien escrito y absurdo.
Me quedo por aquí leyendo más.
Saludos

http://www.laputayelescribano.blogspot.com.es/

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