Lucas observa a través de la
escotilla de la nave espacial (la ventana de su habitación) que le rodea una
atmósfera gris apocalíptica (un cielo nublado), amenazando con descargar
infinitos rayos y bolas de fuego sobre su cabeza (una tormenta).
Las tropas enemigas toman
posición y rodean su asentamiento (viandantes dirigiéndose con prisa al trabajo
o a casa o a comprar).
Debe andar con cuidado, si quiere
llegar sano a su destino y lograr el objetivo.
Abre la compuerta trasera (la
puerta del portal), armado con un fusil (un paraguas), se oculta en unas
trincheras cercanas (detrás de una columna) y vigila su entorno ante cualquier
movimiento.
El silencio de repente se hace
intenso y sólo se rompe por un murmullo procedente del viento al chocar con los
montículos de tierra extendidos por todo el lugar (con los edificios
colindantes).
Finalmente, ante la quietud de
los acontecimientos, decide salir a toda velocidad con el fusil apuntando hacia
delante (el paraguas abierto de par en par) y abriéndose camino entre las
tropas enemigas (viandantes dirigiéndose al trabajo o a casa o a comprar con
prisa para evitar la lluvia).
Cuando ya casi tenía su destino
al alcance de la vista (la oficina donde trabaja) el enemigo (un compañero de
trabajo) le asalta por sorpresa (le agarra por el brazo) y le interroga dónde
va y cuál es su misión (le pregunta si está malo, que tiene mala cara esta
mañana). Y cuando está a punto de vaciar toda la munición del fusil sobre él (a
punto de propinarle un paragüazo) un fuerte aguacero empieza a caer sobre sus
cabezas y le devuelve a la cruda realidad (no es ningún héroe y su rutinaria
jornada laboral está a punto de comenzar).






