Imagen tomada de la red
Desde la colina, Kaliska observa al búfalo que pasta solitario en la llanura, y añora los días cuando la manada ocupaba toda la pradera. Necesita piel y carne para sobrevivir hasta que encuentre una tribu que le acoja, el invierno está cerca, y este ejemplar deber ser un regalo de Nagi, que le guía y le protege. Alista el arco y, cuando está a punto de disparar, la presa le mira y en sus ojos reconoce a Wakan Tanka y no puede soltar la flecha, sabe que no debe matar al recipiente del Gran Espíritu. Baja del promontorio y se interna en el bosque, allí podrá cazar algún ciervo.
De pronto oye un estruendo que retumba en el valle, es el mismo sonido que trajeron los que quemaron su aldea. Al otear entre los árboles puede ver al animal que ha sido derribado y ahora yace sangrando. Permanece quieto, no tiene
miedo pero está consciente del peligro, acaba de contemplar que, con su máquina de truenos, el maldito hombre blanco también puede vencer a los dioses.
5 comentarios:
Gracias Beto por participar. Suerte.
http://unchindepalabras.blogspot.com.es/
Si alguien quiere hacer un dibujo, ilustración de este microrrelato será bienvenida, si consigo que haya una para cada uno los podría añadir en el archivo pdf preparado con todos los micros presentados.
Un saludo indio
Mitakuye oyasin
Muy bueno, Beto.
Siempre es el maldito hombre blanco... No tenemos remedio.
Beto, las armas aniquilan el espíritu, dioses y creencias, la historia así nos lo ha enseñado. Muy bueno. Abrazos y suerte.
Buenisimo Beto. Me ha encantado. Suerte
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